“No soy un monstruo” de Carme Chaparro

“No soy un monstruo” de Carme Chaparro


Título: No soy un monstruo

Autor: Carme Chaparro

Editorial: Espasa

Sinopsis: Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.

(Sinopsis extraída de la página web de la editorial https://www.planetadelibros.com/libro-no-soy-un-monstruo/221101)

Opinión: Hoy os reseño una novela que hay que saber valorarla en su justa medida. Vivimos en una época en la que las editoriales grandes no juegan su dinero tan fácilmente. Además, cada vez más somos partícipes de un panorama literario en los que algunos periodistas de televisión o guionistas se lanzan a la novela con éxito dispar. No seré yo quién se ponga a valorar si esta actitud de las editoriales es ética o no. Son empresas privadas que realizan sus apuestas de la forma que mejor les parece. Lo único que sí me parece injusto es que estas grandes figuras de la comunicación tengan altavoces inmensos que les ayudan sobremanera a publicitar sus novelas. Esos mecanismos, con los que no contamos los escritores desconocidos, hacen que novelas como “No soy un monstruo” estén presentes en las mesas de novedades de todas las librerías de nuestro país. Por tanto, mi opinión sobre “No soy un monstruo” y todo lo que rodea a la figura de los escritores-comunicadores mediáticos no sería tan radical si estuviéramos con una novela de calidad literaria. No es el caso de la obra que os reseño hoy.

“No soy un monstruo” es un libro que parece prefabricado con elementos que ya son consabidos. Tenemos a una periodista solvente y con experiencia y una trama de un tema de actualidad como el secuestro de niños. Además, si se añaden elementos que puedan crear curiosidad, como las opiniones de la autora sobre el morbo y el sensacionalismo en los medios de comunicación. Todo ello se adereza con unos tintes de intriga y suspense y ya tenemos un éxito editorial de una temporada. Al contrario de lo que pudiera parecer, “No soy un monstruo” está correctamente escrita, pero, desde mi punto de vista, le falta la suficiente tensión y novedad narrativa para sorprender. La historia que nos cuenta Chaparro suena a bestseller americano de los que venden millones de ejemplares. “No soy un monstruo” nos cuenta la historia del secuestro de un niño y la posterior investigación que lleva a cabo el personaje de Ana Arén. No dudo en que Carme Chaparro tiene habilidad literaria, pero salir al mercado editorial con una novela que suena a ya leída, no le va a resultar beneficioso a la periodista catalana.

El estilo literario de Carme Chaparro es aséptico y absolutamente periodístico. De ahí que sea casi imposible coger en un error a la narración de la catalana. Según nos vamos adentrando por las páginas de “No soy un monstruo” veremos como muchos de sus fragmentos se asemejan a una crónica de revista de las que acompañan a los periódicos del fin de semana. El lenguaje es sencillo y ajeno a cualquier imagen que pudiera dificultar la comprensión de lo que se narra. Por eso echo en falta algún retazo de literatura, algo que la distinguiera de los simples ramalazo de la novela de género negro. Sigo siendo un ingenuo, pero creo que para que una novela como esta gane un premio de la talla del Primavera, lo mínimo que se le podría pedir es calidad literaria y atrevimiento. Por este motivo, queda tan claro que “No soy un monstruo” es una novela distinguida al gran público lector que se alimenta de bestsellers de usar y tirar, que no quedan muchos más detalles que añadir. Es una verdadera pena que el Premio Primavera que antaño premiara a escritores de la talla de Rosa Montero, Antonio Soler o Juanjo Millás, haya abandonado su interés en la literatura y se haya entregado a las garras de las ventas y del mercado.

“No soy un monstruo” se asemeja a las declaraciones que pudiéramos escuchar en cualquier radio-novela de las que fueron tan famosas en la posguerra. Sus personajes son meros arquetipos que todavía no me he llegado a creer por sus actuaciones impostadas e inconexas. Ellos cumplen todos los tópicos que pudiéramos imaginar. Tenemos a Inés, la madre periodista separada y trabajadora, que contrata a un baby-sitter para que se ocupe de su hijo, a pesar de los problemas de conciencia que esto le crea. También se retrata a una investigadora, Ana Arén, que trata de vencer el peso de una investigación fallida que le lastró su carrera… y así hasta el infinito. Además, por si esto fuera poco, los diálogos son artificiales y no permiten descubrir las verdaderas intenciones de los personajes. No reflejan la gran oralidad de esta novela, que hubiera ganado muchos enteros con una revisión a conciencia de estas partes. En una novela de intriga los intercambios de opiniones deben ser cuchillos que vayan aguijoneando la mente del lector. En “No soy un monstruo” no ocurre nada de esto. Os lo aseguro.

El único punto destacable de esta obra es la trama. Está correctamente secuenciada y los hechos van desarrollándose de una manera pautada. Los climax y los saltos temporales permiten seguir la historia de una manera correcta y bien pensada. Bien es cierto que este es uno de los detalles más importantes y diría que imprescindibles de la novela de intriga. Carme Chaparro cumple a la perfección estos requisitos y nos presenta una investigación sobre el caso del niño desaparecido que puede llegar a crear cierta inquietud. Asimismo, los giros argumentales que se dan a lo largo de la novela son muy cinematográficos y puedan ayudar a hacer avanzar la acción. El problema, como ya he dicho anteriormente, es que detrás de tantos fuegos de artificio no hay ningún sustento literario que permita a los lectores recordar la historia de “No soy un monstruo”. Estamos ante una de tantas novelas policíacas que aprovechan un tema de actualidad para intentar contar una historia para el gran público.

En definitiva, “No soy un monstruo” huele más a ser un encargo de la editorial a la periodista Carme Chaparro. A pesar de estar bien planteada, no pasa de ser una crónica periodística reformulada. Para convertirse en novela, la autora catalana debería haber dado un giro importante a la obra para ofrecernos algo más. La obra ganadora del Premio Primavera de este año suena a algo ya leído antes. Es una verdadera lástima que tenga la promoción tan inmensa que va a recibir a partir de ahora. Ya sabéis. Son cosas del mercado editorial. No obstante, os dejo el booktrailer de la novela y un par de entrevistas con la autora para aquel que tenga interés en saber qué hay detrás de “No soy un monstruo”.

 

Próxima reseña: “Crónicas coreanas” de José María Contreras Espuny (Ed. Renacimiento)

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