“Los pecados de verano” de Daniel Blanco Parra

“Los pecados de verano” de Daniel Blanco Parra


libro-Los-pecados-de-verano-212x300Título: Los pecados de verano

Autor: Daniel Blanco Parra

Editorial: Ediciones B

Sinopsis: Primavera de 1951. Consuelo, a la que todos llaman la Señora, vive en un permanente estado de hastío: la agotan sus dos hijos pequeños, su madre y criada, la asquea su matrimonio concertado y la asfixia su pueblo. Todo cambia el día en que su marido es invitado a participar en el Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde un grupo de elegidos intentará poner coto a las relajadas costumbres de los turistas. Este viaje de toda la familia a una ciudad mediterránea —el sol, la luz, el mar— los abruma y desarma, mostrándoles un nuevo paisaje de libertad, no siempre agradable. Los pecados de verano es una historia «decente» sobre la rebelión íntima, sobre los arrebatos y el deseo, pero es también un divertido paseo por esa España mojigata y aún dolorida que empezaba a abrirse al turismo, a las suecas y también, a pesar del alboroto, a los bikinis.

(Extraída de la página web http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/los-pecados-de-verano_3624.html)

Opinión: Hay ocasiones en las que, por simple intuición, lees libros que sabes a ciencia cierta que te van a apasionar. Llamémoslo “olfato lector” o de cualquier otra forma, pero he de afirmar que “Los pecados del verano” es una de esas novelas que crean lectores. Está dividida en pequeños capítulos que permiten al lector crear un sentimiento de dependencia y de lectura compulsiva que hará que terminen esta novela en un corto espacio de tiempo. Por si esto fuera poco, estamos ante una trama apasionante, unos personajes fenomenalmente descritos y un estilo literario tan persuasivo que nos descubrirá, para aquellos que no lo conozcan, a un autor prometedor con muchísimo futuro por delante: Daniel Blanco Parra. Recuerden este nombre de ahora en adelante. Ha escrito una de las mejores novelas del año 2015. Se trata de un escritor al que habrá que seguirle la pista a partir de ahora.

“Los pecados de verano” parte de una historia, en apariencia, sencilla. Una familia acomodada de la España de los años 50 parte de vacaciones a una ciudad mediterránea, puesto que el cabeza de familia es invitado por el régimen franquista a un congreso de moralidad en playas y piscinas. Es en este viaje donde surge con fuerza el personaje principal de la novela que es Consuelo, la Señora, que se encuentra de bruces con una realidad que desconoce y ante la cual no se siente cómoda. Toda esta trama está revestida de una ambientación histórica excelentemente documentada que permite a los lectores viajar de la mano del autor a una época un tanto lejana como es la España de 1951. Esta recreación histórica es el punto fuerte de la novela. Los lectores nos introduciremos en una máquina del tiempo con nuestra mentalidad del siglo XXI y nos pondremos al lado de Consuelo que comienza a descubrir una libertad ante la que no se siente preparada.

Los aciertos de “Los pecados de verano” son muchos y hay que valorarlos en su justa medida. Se podría afirmar diciendo que es una novela elegante en su trama. El autor no se ha servido de los típicos clichés que quizás esperaramos en una novela de este tipo. Es difícil que la encasillemos dentro de un único género, puesto que contiene lo mejor de la novela histórica, gracias a un trabajo de ambientación sensacional, y lo mejor de la novela psicológica, con unos perfiles de personajes soberbiamente retratados. De hecho la prosa de Daniel Blanco es tan meticulosa que nos permite adentrarnos en el pensamiento de unos personajes tan complejos como perfectamente desarrollados. De hecho, van mucho más allá de lo que denominaríamos como meros arquetipos. Las mujeres son las que se llevan la palma. Tanto la madre de Consuelo, como la propia Señora o la criada de la familia representan tres generaciones que cohabitan en un momento tan crítico como fue la posguerra española y las décadas de los cincuenta y los sesenta en nuestro país.

El estilo literario de Daniel Blanco es otro de los puntales de la novela. Es muy de agradecer que haya sido capaz de dibujarnos una trama llena de sensaciones a lo largo de una inteligente distribución de capítulos no muy extensos. El cuidado uso del vocabulario en los diálogos permite, a su vez, que nos adentremos de una manera directa en una historia totalmente verosímil en la que no veremos ningún atisbo de impostura. Se trata de una narrativa inteligente y muy directa. El autor no se pierde en menudencias. Va directo y al grano. Su intención es retratar un país que está abriéndose a lo desconocido y esto lo consigue por medio de un elenco de personajes entre los que sobresale Consuelo, la Señora, que puede considerarse como una mujer de otro tiempo que se ve desbordada por los adelantos que llegan al país en la época del desarrollismo.

Asimismo, cuando lean la novela “Los pecados de verano” serán conscientes de otro de los propósitos del autor y es retratar cómo los seres humanos, aunque seamos infelices tenemos la capacidad tan endemoniada de hacer daño a los que nos rodean. Este tipo de personajes pueblan la novela de Daniel Blanco desde las primeras páginas. El peso de las convenciones sociales era tan enorme en aquellos tiempos, que hubo muchas personas que no supieron aprovechar las posibilidades que se les avecinaban. De todas formas, tampoco quiero que acabéis esta reseña con la sensación de que “Los pecados de verano” es una novela con un trasfondo triste. Estamos ante una obra con momentos tristes, pero también algo más relajados. A pesar de que la Señora se fustigue a ella misma y a los que la rodean, debido a comportamientos difícilmente explicables, tenemos otros momentos diferentes como los que protagonizan sus hijos o la criada de la familia que nos permiten pensar que otra realidad comenzaba a ser posible.

En definitiva:

“Los pecados de verano” es la primera novela dirigida al público adulto de Daniel Blanco Parra. Este libro está llamado a convertirse en el punto de inicio de una carrera literaria muy prometedora. Estamos ante una novela de lectura agradable, de trama muy entretenida y con un estilo literario estupendo. Es de agradecer que sigan apareciendo jóvenes novelistas en nuestro país que nos permitan mantener la esperanza en el futuro de la narrativa de nuestro país, en contra de agoreros que surgen cada cierto tiempo. Corran a su librería más próxima y pidan un ejemplar de “Los pecados de verano”. No se arrepentirán.

Para terminar este post, os dejo con una pequeña entrevista con el autor que os ayudará a conocer más aspectos de la estupenda novela que os he reseñado hoy y que os recomiendo encarecidamente. Os aseguro que, dentro de no mucho tiempo, volveremos a oír el nombre de Daniel Blanco Parra, puesto que promete seguir regalándonos muchas horas de buenas lecturas.

Próxima reseña: “Nunca te fíes de un policía que suda” de Antonio Gómez Rufo (Editorial Lengua de Trapo)

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