Hoy hablamos con Víctor Cassini

Hoy hablamos con Víctor Cassini


Hoy hablamos con Víctor Cassini

Hola a tod@s:

En esta ocasión vamos a entrevistar a otro autor cuya obra nos parece muy interesante. Se trata de Víctor Cassini, autor de “Las salvias florecen en el barro” (Editorial Círculo Rojo). En unas semanas os reseñaremos esta novela que, desde ya, os recomendamos sin duda.Para más información os dejamos unos links donde encontraréis más información de Cassini.

Página de Amazon para poder comprar la novela: amzn.to/1bl4nL8

Página web de la novela: www.salvias.es

Fanpage de Facebook: fb.salvias.es

Tráiler del libro:

Contacto: victor@salvias.es

 

Sin más dilación os dejamos con la entrevista con nuestro autor, Víctor Cassini, al que agradecemos por su disponibilidad.

1.- Defínete como escritor.

La figura que mejor caracteriza mi trabajo es la ironía, ya sea cómica o crítica, siendo la escena inicial del libro un claro ejemplo de la primera. Si bien muchas de las situaciones que narro rozan en ocasiones el absurdo, no pierden otras en sensibilidad ni en ese obligado contacto con la realidad que ha de tener una obra tan mordaz con la situación política y social que vivimos.

No me considero demasiado descriptivo, lo justo para situar los personajes; será porque siempre le he dado más peso a los diálogos y la acción.

2.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?

Mis influencias son más de las que puedo recordar, seguro. Desde mis primeras lecturas del Corsario Negro de Salgari hasta las de Jardiel Poncela en las que estoy inmerso actualmente, se me hace difícil determinar en qué medida ha contribuido cada una. En cualquier caso, mi principal apoyo es el teatro, en particular el de Oscar Wilde, ya que en gran parte de lo que escribo intento que los diálogos sean siempre muy vivos, divertidos, con  paradojas y llenos de sarcasmo. Por otro lado, me han llamado la atención todo tipo de estilos, incluso de otras ramas artísticas: desde Víctor Hugo hasta Beckett; desde Mozart a Stromae; desde los versos de Rosalía de Castro a los de Roberto Iniesta… Todo ello sin olvidar las obras o autores que han representado algún papel en este libro: el Quijote, la Odisea, La República de Platón, Saramago, Eduardo Galeano… Con tantos influjos, he aprendido a explorar muchos puntos de vista y a no casarme con ninguno. Por tanto, quien piense que le va a bastar un capítulo de este libro para saber de qué pie cojeo, se va a equivocar.

3.- ¿Qué hábitos tienes a la hora de escribir?

Para plasmar el grueso del libro procuré que coincidiera con un período vacacional, de esta forma pude ser bastante metódico: pasaba las mañanas concentrado delante del ordenador, unas cuatro horas, normalmente no más, puesto que salvo las contadas ocasiones en que la inspiración esté de guardia, acaba uno escribiendo material de valor más que cuestionable. Dedicaba las tardes a escuchar música y a repasar mentalmente lo escrito; era en ese  momento cuando me surgían correcciones y nuevas ideas que me guiaban para el trabajo del día siguiente. Esto condujo rápidamente a que necesitara música para crear, de ahí también su presencia en la obra. Estar inmerso en la historia en todo momento y mantener  el “radar” en actividad constante fueron dos actitudes que me permitieron encontrar el germen de muchas escenas, ya estuviera documentándome, caminado por la montaña o sentado en el sillón de casa. En cualquier caso, fueron unos meses algo delirantes, lo que duró la tarea de lo que llaman el “cerebro creador”, momentos en los que había que escribir, escribir y escribir;  aunque se tratara de páginas que sabía que eliminaría más adelante, porque lo esencial era tener la máquina en funcionamiento, que la idea se mantuviera viva. Después de meter el libro en un cajón durante unos meses, algo muy necesario tanto para mí como para él, llegó el turno del “cerebro editor”, el que examinando el texto como lector me ayudó a ver con más claridad lo que funcionaba y lo que no.

4.- ¿Cuáles son los obstáculos que tiene que afrontar un escritor desconocido en el mundo editorial?

El primero es precisamente ese: nuestra actitud ante el desconocimiento. Igual que las editoriales son reacias a arriesgar con un escritor novel, el lector dispone en el mercado de una variedad tan amplia de libros y de un tiempo tan limitado, que poca es la atención que están dispuestos a dedicarnos. Además, leer es en parte un acto psicológico en el que nos dejamos influenciar por lo que sabemos del escritor, creo que los expertos en marketing literario saben mucho de eso; lo que supone una buena razón para que esa escasa atención pueda verse condicionada. Y por supuesto, esa especie de cómoda endogamia, tanto en cuestión de autores como de temática, en la que se hayan instalados algunos círculos literarios.

En cierta ocasión, me asomé a una web editorial y me encontré con estas líneas salidas de la mano de alguien que decía ser editor:

“Lo de la autoedición es perfecto para los editores: nos libramos de tener que atender, por mera cortesía, a montones de friquis que ya pueden ver su ego satisfecho por autoeditar ridiculeces -que de otro modo nunca verían la luz, pues ningún editor arriesgaría su dinero y prestigio con ellas”.

Creo que con esto se hace uno rápidamente a la idea de cómo nos ve un sector de este mundo tan complicado.

5.- ¿Qué opinas del fenómeno de la autoedición?

En primer lugar, que puede ser un viaje muy corto, especialmente si no se logra romper el círculo de familiares y amigos. La edición sin distribución, y este factor clave no está a nuestro alcance sin una editorial que se interese, no tiene futuro. Por si esto fuera poco, muchas editoriales que trabajan en este formato actúan como meros copistas, dejando en nuestras manos todo lo referente a la revisión de la obra, y eso exige un trabajo muy duro y completo, ya que, además de escritores, nos obliga a hacer de correctores ortográficos y de estilo, de empresarios, de empleados de mensajería, de relaciones públicas y, en mi caso, hasta de guionista, localizador de exteriores, actor, director, cámara y editor del booktrailer. Aunque, llegado el momento, hay que saber disculparse: en un texto de casi medio millón de caracteres hay más de un millón de posibilidades de cometer un error; no hay que fustigarse por algún leve desliz.

6.- ¿Los premios literarios en España son fiables?

Cuando la Literatura se acuesta con el boato y el divismo alumbra con frecuencia hermosos hijos bastardos con un desagradable olor a calderilla; o lo que es lo mismo: la fiabilidad de los concursos decrece conforme aumentan el prestigio y la cuantía del premio.

Independientemente de que los haya limpios, que los habrá, para mí, los grandes concursos no son el camino a seguir. Es algo que cae por su propio peso: una editorial es una empresa; y si ofrece una enorme suma en concepto de premio en un certamen, como editorial querrá defender su prestigio ofreciendo una obra de calidad, pero como empresa no me cabe duda que esperará al menos recuperar su inversión. Y, no seamos ingenuos, ese equilibrio es difícil de mantener con un sistema de plicas. Para acabar de empeorar el paisaje, me consta que hasta algunos concursos convocados por ayuntamientos de pequeñas localidades ofrecen en ocasiones resultados más que sospechosos; algo que no resulta insólito, dada la tradicional “honradez” con la que se conducen las alcaldías de este país.

En definitiva, que podría responder con unas frases entresacadas de mi libro:

—¿Has visto, Marga?; esto se parece cada vez más a un concurso literario.

—Pues aplícate el cuento; que si tienes la suerte de encontrar un jurado honesto igual te dan un premio.

7.- ¿Libro en papel o libro electrónico?

En este asunto sufro una cierta contradicción porque prefiero el papel, pero con algunas reservas. Considero que la lectura es el acto de compartir tu tiempo y una historia con el escritor. El haber tenido entre mis manos un libro manchado con la cera de una vela con la que uno de mis bisabuelos se alumbró en su día, aparte de ser un privilegio, me ha hecho apreciar la plenitud de ese contacto; el pasar de sus páginas, su olor… y su época. He tenido también la suerte de leer, por ejemplo, obras de Pereda o Blasco Ibáñez en ejemplares de la fecha de su primera publicación; créanme si les digo que eso me ha acercado mucho a estos autores, al material y al momento en que sus obras fueron escritas. A raíz de esto, llámenme reaccionario, pero leer a escritores clásicos en e-book es algo que me resulta discordante. Eso por no mencionar los impagables buenos ratos que se pueden pasar en las librerías buceando entre sus estanterías. Esa es la razón por la que quise sacar por mi cuenta y riesgo una pequeña tirada impresa.

Ahora bien, en los tiempos que vivimos, para dar a conocer una obra, especialmente cuando se dispone de un presupuesto limitado, no hay medios más directos y económicos que Internet y la opción del libro electrónico. Eso por no hablar de los preocupantes problemas medioambientales que conlleva el uso del papel.

8.- Recomiéndanos un libro que hayas leído últimamente.

“El cuento número trece”  de Diane Setterfield. Más que por la historia en sí, por su cuidada narrativa y la forma en que la escritora expresa a través de la protagonista su amor por los libros; eso es algo que, como autor, me hace sentirme muy identificado… muy cómodo. Y, sobre todo, por la que creo que es una de sus frases más destacables:

”Las historias necesitan palabras. Sin ellas palidecen, enferman y mueren. Y luego te persiguen”.

Una gran verdad que he podido sentir durante los años previos a la escritura de este libro.

9.- ¿Qué valor tiene la literatura en una época de crisis como la que vivimos actualmente?

Entiendo que podemos hablar de dos valores: uno pasivo y otro activo. El primero nos ayuda a escaparnos por unas horas de la realidad, y eso, más que pasatiempo, se está convirtiendo en una necesidad. El valor activo depende de mí como escritor; es asumir el papel de denunciante, de provocador; es tomar la decisión de levantar la voz. El primero es evasión; el segundo, compromiso. Lo que rechazo de cara es servirse de la realidad y las modas para crear una obra fácil de vender; en definitiva, lo que viene a ser darle carnaza a las masas, porque de esa manera será la Literatura la que se vea al servicio de las circunstancias.

10.- ¿Por qué los lectores deberían elegir tu obra antes que la de cualquier otro autor consagrado?

No me gusta ser excluyente, menudo atrevimiento, pero para recomendar mi libro diría que no sigue la tendencia imperante: porque se trata de una extensa metáfora acerca de los acontecimientos que nos está tocando vivir; porque mientras se divierte y se emociona, el lector podrá jugar a adivinar quién representa a quién con la certeza de que al final todo quedará claro. Es una obra comprometida; van a encontrar un texto que se anticipó a la inmoralidad y al ensimismamiento que parece regir la vida política; se burla de quien debe mientras sirve de homenaje a quien lo merece; tiene una sólida y entretenida base literaria, van a encontrar cinco refranes y dos palabras de nuevo cuño; tiene una banda sonora que podrán escuchar en la página web; por la forma tan vertiginosa e inesperada de sucederse los acontecimientos en los últimos capítulos. Y, especialmente, porque no van a encontrarse con sofisticados caballeros azotando a dóciles jovencitas, como gustan hacer todos esos señores que parecían estar escondidos tras las sombras.

Después de todo esto, pienso que mi trabajo podría competir incluso con la “autobiografía” de cualquiera de nuestros más reconocidos frikis mediáticos.

11.- ¿De dónde surgió la idea para tu novela?

Quería resaltar la enorme brecha que se venía abriendo desde hace años entre la vida pública y la realidad social. Me serví de Daniel, un tipo cabal al que situé en un pueblo aislado de las montañas. Allí se verá acosado por personajes incontrolables, como un bombero visionario que tergiversa la historia en función de sus menguadas capacidades o un sedicioso carpintero que vive a medio camino entre la gloria y un burdel de tercera. En el plano metafórico, establecí una analogía entre el barro y una de las plantas aromáticas más apreciadas, medicinal por esencia. Porque las salvias son los valores humanos, el barro la falta de moral pública; las salvias representan a aquellos que malviven por falta de recursos públicos en calles, escuelas y hospitales, el barro a los que se lo llevan crudo en Madrid, Cataluña o Andalucía; las salvias son, no me cansaré de decirlo, los que ponen en juego sus vidas por la Paz, el barro los que ponen a salvo las suyas agazapados bajo sus escaños jugando a las equidistancias. De ahí parte mi obsesión por separar, incluso en el título, lo que es digno de burla de lo que es de obligado homenaje.

Sería fácil argumentar que no merece la pena abordar este asunto, que no tengo nada que ganar y mucho que perder, que es un problema que me queda muy lejos; pero lo que te obliga a sentarte para emplear toda tu energía y cuatro años de tu vida en un objetivo que en apariencia no te afecta; precisamente eso, es la verdadera fuerza de una idea. Porque, como dice Daniel:

—Cuando uno va por la vida con la vista fija en las nucas de los demás rara vez se da cuenta del  barro que arrastra en los pies. […] Porque el que mata sin honor, envilece su causa y maldice a su Pueblo.

 

Y es que a final tenía que hablar claro; no podía desarrollar esta historia con medias tintas: hubiera sido igual que hacerlo con una mano atada a la espalda dejando que el miedo escribiera por mí con la otra.

12.- ¿Qué han opinado los lectores sobre tu novela?

Sé que uno de ellos terminó el libro en dos sentadas. En la segunda de ellas no pudo dejarlo hasta que llegó al final a las tres de la madrugada… a sabiendas de que tenía que levantarse a las siete para trabajar. Aunque encontró algún capítulo más difícil, su interés se mantuvo intacto y no se le hizo pesado, sobre todo por el peso que tienen los diálogos en el desarrollo de la trama y por cómo esta le condujo esta hasta el final, que le impresionó bastante, dicho sea de paso.

De entre las opiniones que me han llegado vía Internet, destacaría dos:

“Imaginación desbordada, sentimientos encontrados, ironía bien dosificada, sarcasmo que invita a la reflexión, estos son sólo algunos de los elementos que podemos encontrar repartidos a lo largo de las páginas de “Las Salvias florecen en el barro”, de Víctor Cassini, donde el autor da muestras de su ingenio entregando una obra amena, divertida, profunda y cargada de sensibilidad. Una novela que te permitirá disfrutar tanto de momentos de risa delirante como de intensa emoción. Donde sus diálogos audaces, dinámicos y magníficamente estructurados te cautivarán. Sin duda una obra que no puedes dejar de leer”.

Lucía P.

“Quiero recomendar este libro (Las salvias florecen en el barro) porque me ha gustado mucho, porque me ha hecho reír a carcajadas en algunos párrafos, porque me ha emocionado en otros, porque el autor aparte de tener oficio, tiene mucho talento… Y cuando el talento se disfraza de ingenio; aparece… Víctor Cassini. Un gran placer releerte”.

Lluis F.

 

13.- ¿Qué consejos le darías a alguien que quiera publicar pero que no se atreve a dar el paso definitivo?

No soy el más indicado para dar consejos, puesto que soy bastante nuevo en esto, pero por mi experiencia, le diría que se pregunte por qué quiere publicar y que marque sus objetivos en función de su respuesta. También debería registrar su obra aun a sabiendas de que ni así estará totalmente a salvo; hacer todo lo posible porque sea un viaje apasionante; entender cuanto antes que las bofetadas vendrán solas, pero que la ilusión nadie la va a poner por él; armarse de paciencia; creer en sí mismo, en sus posibilidades, pero siendo a la vez su crítico más feroz; dejar su ego a un lado; no estar nunca plenamente convencido de que su texto es inmejorable; no buscar compradores sino defensores. Y, sobre todo, que disfrute escribiendo.

Por último, como me recomendó una buena amiga con una frase de Facundo Cabral, que acometa esta aventura como quiera…

“Pero no digas no puedo ni en broma; porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes”.

14.- ¿Tienes algún proyecto literario en mente?

Me llama la atención escribir teatro. Es algo que me ha aconsejado mucha gente; claro que, si publicar una novela es complicado, mucho más lo es lograr que se represente una obra en un escenario. En cualquier caso, aún tengo mucho que aprender, porque aunque mi punto fuerte sean los diálogos, el teatro es mucho más que charloteo.

Sólo me queda agradecer a Blog De Letras esta excelente oportunidad que nos brinda a los escritores para promocionar nuestras obras.

Víctor Cassini.

4 Comentarios

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  1. Pepe Martínez [Visitante]

    Muy buena la entrevista; tanto como el libro, en el que Víctor es el de siempre, ingenioso, ocurrente y mordaz. El de siempre. Fue un placer y un gustazo leer (y releer) algunos capítulos de “Las salvias florecen en el barro”. Si se anima con otra obra cosa sería imperdonable no lerlo. Mentes como la suya merecen la pena.

  2. Laly Valiente [Visitante]

    Fabulosa entrevista. El libro es genial. Como dice el autor, se anticipó a situaciones de gran actualidad. Reflexión, diversión, acercamiento a la naturaleza y calidad literaria, es lo que encontraréis en “Las salvias florecen en el barro”. Gracias por compartir con tus lectores tu visión del mundo.

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