Hoy hablamos con Sergio Allepuz

Hoy hablamos con Sergio Allepuz


¡Hola a todos!

Antes de nada, queríamos desearos un muy feliz año nuevo. Con esta entrada, queremos volver a retomar una sección en la que tenemos puestas muchas esperanzas. Recordamos que en “Hoy hablamos con…” vamos a seguir entrevistando a autores emergentes que conocemos a través de las redes. Son voces que necesitan un lugar donde expresarse y poder presentarnos sus obras. Éste es el caso de Sergio Allepuz. Ya os reseñamos hace un par de semanas su novela “El prado verde de Jay Mckay“, que nos dejó un sensacional sabor de boca. Hoy le dejamos esta entrada para que nos cuente más cosas sobre su forma de ver la literatura y muchos más temas de interés. Os recordamos que podéis haceros con un ejemplar de “El prado verde de Jay McKay” en el siguiente enlace:

https://www.amazon.es/El-prado-verde-Jay-Mckay/dp/846088225X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1483469109&sr=8-1&keywords=el+prado+verde+de+jay+mckay

1.- Defínete como escritor.

Es siempre complicado definirse a uno mismo, porque no hay la suficiente distancia o perspectiva para hacerlo de un modo correcto. No obstante, por lo que opinan mis lectores y algunos críticos de mi obra, diría que soy un escritor que usa un lenguaje claro, que antepone el sentimiento a los datos y que busca un ritmo narrativo ágil. La combinación de esas tres cosas facilita mucho la lectura de unas historias bastante particulares y bastante diferentes a lo que hay en el mercado literario hoy en día.

2.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?

Suelo leer mucha literatura extranjera porque me gusta viajar y como Emily Dickinson dijo una vez: “para viajar no hay mejor nave que un libro”. Sobre todo me gusta la literatura estadounidense. Adoro el personaje de Huckleberry Finn de Mark Twain, porque me parece simplemente perfecto. Todos querríamos ser Huck y holgazanear descalzos sin ninguna obligación por el Misisipi ¿no? También recuerdo con cariño las muchas horas de sueño que perdí con novelas de Ernest Hemmingway por culpa del “venga vaaaa, solo un capitulito más y apago la luz…”. Más tarde descubrí a E.L. Doctorow y su novela “El lago” me conquistó. Era casi experimental, maravillosa, inquietante y rara. De hecho, en mi corazón le dedico a Doctorow mi capítulo de los perros de “El prado verde de Jay Mckay”, porque en su novela también aparece un ataque de una manada de perros que me impactó. También me gusta Steinbeck. En mi opinión, el final de su “De ratones y hombres” es de las mejores conclusiones de una historia que se han escrito jamás. También me gustó “El guardián entre el centeno” de Salinger, sobre todo por cómo está escrito: su estilo, su ritmo y su lenguaje me encantaron mucho más que la historia en sí misma.

Fuera de los EE.UU. destacaría a Haruki Murakami, por su peculiarísima fantasía; al relatista pakistaní Sadam Manto, por sus cuentos sobre la separación de Pakistán de la India que me parecen de una belleza extraordinaria; y, cómo no, a Kafka, cuya “Metamorfosis” fue mi libro favorito durante años.

3.- ¿Qué hábitos tienes a la hora de escribir?

Casi siempre escribo con música. Elijo un tipo de música (rock, pop, folk…) y la mantengo hasta el final de la historia en la que estoy trabajando, tratando de que lo que escribo tenga el mismo ritmo narrativo que las canciones que suenan. Puede sonar absurdo, pero a mí me funciona y creo que le da un toque muy personal a mi escritura.

4.- ¿Cuáles son los obstáculos que tiene que afrontar un escritor desconocido en el mundo editorial?

Lo cierto es que todavía no he luchado mucho por colarme en el mundo editorial, ya que empecé en lo de los concursos literarios en 2011 sin más miras que esas. Pero este último año 2016 sí que me he acercado a alguna editorial y he comprobado que el trato en general es muy distante. La mayoría de ellas ni se molestan en atenderte ni quieren que les mandes manuscritos, por lo que te dejan muy claro que ni siquiera se plantean el leer tu obra. Esa actitud la puedo entender en las editoriales grandes que tendrán las agendas llenas de autores superventas y pueden ir de sobrados, pero creo que las pequeñas tendrían que buscar entre la cantera de autores incipientes si no quieren ser pequeñas toda la vida; pero lo cierto es que no lo hacen, o que lo hacen muuuy poco. Pero repito que aún no he acudido a suficientes editoriales como para tener una visión del todo clara del tema.

5.- ¿Qué opinas del fenómeno de la autoedición?

Creo que en la autoedición hay de todo, igual que en el mundo editorial al uso. En ambos casos hay auténticos bodrios circulando por ahí y también algunas obras maravillosas de esas por las que todos suspiramos. La idea que tratan de vender las editoriales de que la editorial, como empresa superprofesional, es un filtro que no permite que obras malas salgan a la luz no es del todo cierta. De hecho, solo hay que ver algunos libros de famosetes que se publican a bombo y platillo y que después no hay quién se los lea porque no se sostienen ni con las mil correcciones que les ha añadido el profesional de turno; y es que cuando no hay nada que contar en un libro, eso no lo arregla ni el Tato. Al final la literatura es un tema de tener algo que contar y de contarlo bien. Yo, si la historia es buena y me la cuentan bien, perdono erratas y hasta una portada fea si hace falta, pero si no hay historia o esta está mal escrita, entonces sí que no tiene perdón de Dios.

6.- ¿Los premios literarios en España son fiables?

Los hay que sí, sin duda. Te puedo decir que todos lo que yo he ganado ha sido de un modo limpio; por tanto, sí que quedan premios limpios. Luego los hay que no, que solo son pantomimas donde el ganador está asignado de antemano. Está claro que somos un país bastante corruptillo por naturaleza y eso es algo que será difícil que algún día cambie. A mí me ha ocurrido, por ejemplo, el ir a recoger un accésit a un premio y que el presidente del jurado le dé recuerdos al ganador para su padre, delante de mis narices y sin ningún recato. Tampoco creo que el nivel de corrupción dependa directamente del dinero en juego, como mucha gente da por sentado. Sé de premios pequeñitos, casi anónimos, que son un tongo absoluto y de premios grandes que están más limpios que una patena.

7.- ¿Libro en papel o libro electrónico?

A mí por ahora me gusta leer en papel. De hecho, nunca he leído un libro en formato electrónico todavía.

8.- Recomiéndanos un libro que hayas leído últimamente.

Voy a recomendar un libro de un autor local de Zaragoza, por aquello de fomentar la cantera. Se trata de “Maldita novela” de Roberto Malo. Es una comedia un tanto surrealista sobre un autor tratando de escribir su primera novela, convencido por su editor, quien siempre le dice que con los relatos cortos se va a morir de hambre. Es la ópera prima de Roberto y ya tiene algunos años, pero es de una gran actualidad y tiene momentos hilarantes.

9.- ¿Qué valor tiene la literatura en una época de crisis como la que vivimos actualmente?

La literatura siempre tiene valor, en época de crisis y en época de bonanza. Pero sí que es cierto que en épocas de crisis cumple todavía más con su cometido de evadirnos y de permitirnos viajar gratis a cualquier lugar del universo. La falta de dinero nunca puede ser una excusa para no leer. En cualquier biblioteca pública se esconden joyas de la literatura universal esperándonos gratis.

10.- ¿Por qué los lectores deberían elegir tu obra antes que la de cualquier otro autor consagrado?

Por la historia de iniciación vital que hay en ella, por supuesto. La recomiendo a todo aquel que quiera descansar de la avalancha actual de géneros tan fríos como la novela histórica o el thriller, en los que las emociones nunca son lo más importante de la trama. “El prado verde de Jay McKay” cuenta vivencias muy personales que afectan a la mayoría de las personas que hayan tenido 16 años alguna vez y que hayan hecho locuras de juventud. Es casi imposible no sentirse identificado con alguno de los 4 personajes principales de mi novela, eso garantizado; y, además, te teletransporta, al más puro estilo Star Trek, hasta los EE.UU. de los años ochenta, probablemente el mejor lugar y la mejor década de la historia para ser un adolescente con la cabeza hueca y ganas de pasarlo bien.

11.- ¿De dónde surgió la idea para tu novela?

La historia surgió de una calurosa noche verano en la costa mediterránea de Tarragona en la que no se podía dormir por el terrible bochorno y los mosquitos. Escribí en la terraza del apartamento lo que tenía que ser un relato corto, recopilando algunas experiencias propias y ajenas que vi durante el año que viví en los EE.UU. en los ochenta e inventando otras que bien podrían haber sucedido. Al día siguiente se lo enseñé a mi mujer a quien le entusiasmó. Ese fue el primer borrador de la novela y a partir de ese boceto fui añadiendo historias, páginas, creando capítulos, puliendo los personajes, etc.

12.- ¿Qué han opinado los lectores sobre tu novela?

Pues lo cierto es que muchos lectores me han hecho llegar su opinión positiva y estoy muy agradecido por ello, ya que entiendo que te tiene que impresionar mucho un libro para molestarte en contactar con su autor. Además, es gracioso, porque a cada tipo de lector le ha gustado más uno de los personajes principales y al final resulta que los cuatro personajes tienen a sus propios seguidores; así que parece que no está tan claro que el líder de la pandilla de adolescentes de mi historia fuera Jay, como yo pensaba cuando escribí la historia. Y es que la gente te suele sorprender al interpretar lo que tú escribes, porque ven cosas en el argumento que tú no ves, por lo de la perspectiva que te decía en la primera pregunta, y cuando te las dicen piensas “Bueno, vale, sí, puede que tengas razón, pero yo no lo había analizado tanto…”.

13.- ¿Qué consejos le darías a alguien que quiera publicar pero que no se atreve a dar el paso definitivo?

Le diría que no tiene otra opción, que si de verdad quiere publicar, no tiene más remedio, tendrá que hacerlo porque el cuerpo se lo pedirá. A mí me ha ocurrido. Estaba muy cómodo con lo de los concursos, pero al final piensas “He ganado muchos premios literarios, pero solo me leen los jurados de los certámenes. Creo que me apetece que me lea alguien más”. Otro consejo que le daría es que revise hasta la saciedad los textos que quiera publicar, porque las erratas se cuelan igualmente y tenemos que ponérselo lo más difícil posible a esas cabroncetas.

14.- ¿Tienes algún proyecto literario en mente?

Después de publicar “El prado” he seguido con los certámenes literarios y he ganado un par de premios más, ambos en la provincia de Huesca, curiosamente, y es que parece que esa zona me trae suerte. Por otro lado la primera edición de “El prado verde de Jay McKay” está casi toda vendida y tengo que pensar en si hacer una segunda edición yo mismo o ir a alguna editorial por si quieren editarla ellos. También quiero tratar de hacerme más visible yendo a las ferias de libros, participando en lecturas públicas con otros autores, etc. El problema es el de siempre: el tiempo, porque, claro, de escribir no se vive y hay que atender al trabajo habitual primero, la familia…

También tengo una nueva novela escrita. Es más larga que la primera, también ambientada en los EE.UU. y la historia es absolutamente preciosa (aunque suene mal que lo diga yo…, pero es que los autoeditados no tenemos departamento de prensa). Esta novela ha sido finalista este mismo año en dos premios internacionales muy importantes, quedándose a las puertas de ganar en alguno de ellos, lo cual habría sido la bomba. Ha sido duro, porque cuando llegas a una final te haces ilusiones por muy modesto que seas; pero, por lo menos, el hecho de estar en dichas finales me ha confirmado que la novela merece que yo siga luchando por ella y ¿sabes qué?, pues que lo voy a hacer.

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