"Faltan moscas para tanta mierda" de Joaquín Campos

"Faltan moscas para tanta mierda" de Joaquín Campos


"Faltan moscas para tanta mierda" de Joaquín Campos

Título: Faltan moscas para tanta mierda

Autor: Joaquín Campos

Editorial: Renacimiento – Espuela de Plata

Sinopsis: “Faltan moscas para tanta mierda” presenta la realidad china sin tener en cuenta las visiones absolutistas y edulcoradas que suelen utilizarse, con abuso, en los ámbitos periodísticos, diplomáticos y empresariales en donde se saca siempre la cara por esa China que sigue sin ser encarada. En esta obra se cuentan realidades que no salen en prensa pero que todo el que ha vivido en China conoce a la perfección aunque a micrófono abierto lo niegue. Guía eficaz para el que quiere hacer negocios o echarse novia en el cansinamente llamado “gigante asiático”, y que ofrece además un buen surtido de restaurantes y casas de masajes. Ni que decir tiene que el Lonely Planet no está a la altura si desea visitar, entre otras, la ciudad de Shanghái, referencia principal de este libro. Rodrigo Mochales, protagonista de esta novela, promete pasar a la historia. Auténtico superhéroe de barrio, decide instalarse en Shanghái con la idea de vender un excedente de vino que ha adquirido previamente en difusas bodegas. Alcohólico, ex consumidor de drogas, putero, timador y gastrónomo, se agarra a la dignidad –la suya– como un balón de oxígeno.Novela de ficción basada en la más perversa realidad que hoy día asola China. Esta obra promete firmemente no dejarle bostezando. Si generara un conflicto diplomático no sería una sorpresa. Asumiendo cómo se las gastan los gerifaltes del PCCh cuando son escrutados ellos o su obra (su nación y pueblo).

(Extraída de la página web de la editorial)

Opinión: Hoy os venimos a reseñar una novela valiente y no apta para cualquier tipo de lector. “Faltan moscas para tanta mierda” es un libro que deja noqueado a la primera de cambio. Joaquín Campos, su autor, ha sido capaz de cuestionar, en unas doscientas y pico páginas, todos los planteamientos morales imperantes en nuestra sociedad y, a la vez, dejarnos sin aliento a lo largo de una trama construída con una pericia narrativa poco usual para lo que estamos acostumbrados. De todas formas les pongo en preaviso. Esta novela remueve conciencias, cabrea, provoca sentimientos contradictorios y repulsa. Además, el estilo literario del autor hipnotiza. Sin poder remediarlo, nos encontramos inmersos en las vicisitudes de un personaje que podríamos calificar como antihéroe, Rodrigo Mochales. Él vendría a ser un estafador de poca monta que nos narra con un alto grado de desprecio su día a día y sus relaciones con los nativos chinos y sus correspondientes choques culturales.

Hay que reconocer también la inmensa valentía de la editorial al publicar una novela como esta. Los más puristas la podrán calificar como misógina, retrógrada o culturalmente violenta. No les faltará razón. Creo, de hecho, que ese era uno de los principales propósitos de su autor a la hora de escribirla. Rodrigo Mochales no es un personaje al uso, pero sus vicisitudes son tan curiosas y tan bestias en algunos fragmentos de la historia que siempre nos preguntaremos si estamos viviendo una ficción o una realidad. Digo esto porque el personaje de esta novela es realmente verosimil. Nos lo podemos imaginar como un “viva la vida” que viaja a Asia para malvender y negociar con productos españoles a incautos asiáticos que se sienten atraídos por nuestro país.

En rasgos generales, nos encontramos con una novela dura, directa, reflexiva y muy bien escrita. Si alguien quiere conocer más de cerca el punto de vista de un español que lo deja todo para ir a trabajar a China y que trata de tú a tú a los nativos menospreciándolos y utilizándolos para su propio beneficio, “Faltan moscas para tanta mierda” es su libro. Prepárense. Entre las páginas de este libro hay sexo a raudales, violencia y mucho rencor. A pesar de que estemos ante una novela nada amable, tiene muchos aspectos que conviene tener en cuenta y analizar de manera mucho más reposada. En los próximos párrafos trataremos de sintetizar toda esta información.

En cuanto al estilo literario de Joaquín Campos, he de afirmar que nos encontramos con un escritor de pluma afilada y nada retórica. Estamos ante un autor muy del estilo de Charles Bukowski que trata de desarrollar una obra inmersa en los preceptos del realismo sucio desde una nueva perspectiva, la de los españoles que se marchan al otro lado del mundo en busca de nuevas experiencias que se producen gracias a la globalización en la que estamos inmersos en el siglo XXI. Cuando vayamos leyendo la novela, observaremos frases rápidas, certeras  e informales con un uso muy profuso de coloquialismos. Todos estos detalles nos llevarían a pensar que estamos ante una novela de lectura rápida y de carácter fungible. Nada más lejos de la realidad. Joaquín Campos nos ha regalado una obra perdurable que servirá para ilustrar un antihéroe de manual y una situación cada vez más común en nuestros días.

Ya hemos dado detalles sobre la cuestión de los personajes en “Faltan moscas para tanta mierda”. Rodrigo Mochales sobresale dentro de todo el conjunto. Es un personaje complejo y perfectamente diseñado que tiene una complejidad psicológica más que evidente. Los lectores no vamos a aprobar sus actuaciones porque no siguen nuestras directrices morales, pero Mochales actúa fuera de nuestro parámetros porque es sun superviviente en una sociedad muy lejana a nosotros como la china. Joaquín Campos ha creado un personaje que tiene un recorrido mucho más allá de esta novela. Hay veces que necesitamos salir de nuestra zona de confort lector para que nos demos cuenta de la amplitud de actuaciones que hay a nuestro alrededor. Por otra parte, si queremos destacar algún personaje secundario, lo vamos a tener un tanto difícil. Es, en esta parte, donde Campos ha derrapado un poco. Todos los personajes que rodean a Rodrigo Mochales no distan de ser meros arquetipos. Nunca los vamos a reconocer por sus actitudes ni por sus pensamientos. Esto puede haber sido un efecto buscado, a propósito, por parte del escritor. No obstante, creo que lastra un poco la potencia narrativa del libro.

Por último, si nos centramos en la trama que dibuja el autor en esta novela, nos podremos dar cuenta de que contiene algunas partes que hacen perder el interés del lector. Se llega a un punto en el que el protagonista entra en una sucesión de encuentros sexuales en casas de masajes que causan algo de sopor. No aportan nada nuevo a la trama y ralentizan el ritmo vertiginoso que, en algunos fragmentos, Campos impregna a la novela. No obstante, no estamos ante una novela rápida a pesar de sus diálogos rápidos y certeros. “Faltan moscas para tanta mierda” mantiene la verosimilitud en su narrador de primera persona que va recordando cada una de las vivencias de Rodrigo Mochales.

Por todo lo que acabo de exponer, “Faltan moscas para tanta mierda” es una novela fresca, dinámica y valiente. No es apta para cualquier tipo de lector, puesto que nos encontramos con un personaje que se encuentra fuera de nuestra sociedad. No obstante, peca de cierta lentitud en muchas partes de la narración. Joaquín Campos ha escrito una buena primera novela. De todas formas, no tengo del todo claro que sus siguientes obras lleguen a mejorar esta que os reseñamos hoy. Tiene un registro tan marcado que al autor le va a ser muy difícil contar cosas nuevas que sigan resultando tan efectivas.

A modo de conclusión os dejo una entrevista con Joaquín Campos, autor de la novela, donde podréis conocer más aspectos importantes sobre su proceso de creación. Tal y como podréis haceros una idea en estos momentos, Joaquín Campos no tiene pelos en la lengua a la hora de criticar a la sociedad china y al gobierno del país.
Creo que, si echáis un vistazo a este video, os puede servir de utilidad para comprender algunas pistas que necesita cualquier lector para adentrarse en esta valiente novela que os hemos reseñado hoy.

Próxima reseña: “El llanto de los elefantes” de Genoveva Casanova (Editorial Espasa)

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