“El desorden que dejas” de Carlos Montero

“El desorden que dejas” de Carlos Montero


1455810319_663576_1455810405_noticia_normalTítulo: El desorden que dejas

Autor: Carlos Montero

Editorial: Espasa

Sinopsis: Esta novela es un intenso thriller psicológico protagonizado y relatado en primera persona por Raquel, una joven profesora de literatura en horas bajas que acepta una suplencia en un instituto de Novariz, el pueblo de donde, casualmente, procede su marido. En su primer día de trabajo, la joven se entera de que Elvira, su predecesora, se ha suicidado y al finalizar las clases encuentra en su bolso una nota que dice: «¿Y tú cuánto vas a tardar en matarte?». Decidida, Raquel intentará averiguar quién está detrás de esa amenaza, e inevitablemente se empezará a obsesionar con la antigua profesora. ¿Qué le ocurrió? ¿Qué la llevó a la depresión si los alumnos la adoraban? ¿Realmente se suicidó o alguien acabó con su vida? ¿Se está repitiendo el mismo patrón con ella? Y sobre todo, ¿por qué de repente algunos indicios apuntan al marido de Raquel?
Una novela que arranca como una historia de acoso a una profesora para convertirse enseguida en un thriller perverso y apasionante. Una disección de la debilidad humana. De la culpa. De la fragilidad de las relaciones. Y de las mentiras y secretos sobre las que montamos nuestras vidas sin calibrar ni ser conscientes de las consecuencias.

(Sinopsis extraída de la página web de la editorial http://www.planetadelibros.com/libro-el-desorden-que-dejas/210725)

Opinión: Hoy os traigo una de mis primeras reseñas de este nuevo curso literario que acaba de comenzar. Por unas razones u otras, “El desorden que dejas” es una novela de esas que llama la atención. Desde la misma portada, que muestra un bello cuadro de una mujer con unos ojos muy profundos, hasta la sinopsis, que deja intrigado a cualquiera que la eche un vistazo. Su autor, Carlos Montero, no es un novato en la ficción. Ya debutó hace unos años con una polémica novela titulada “Los tatuajes no se borran con láser” (Ed. Espasa) en la que dibujaba la realidad de los adolescentes y jóvenes de nuestro tiempo. En esta ocasión, sigue ahondando en el mismo estilo literario con este, su segundo trabajo, que viene refrendado por el Premio Primavera de Novela 2016. La sorpresa que, por lo menos yo, me llevé, cuando me enteré de que había sido el galardonado, fue mayúscula, puesto que estamos ante uno de los premios más comerciales de nuestro panorama literario. No obstante, si echamos un vistazo a la biografía de Carlos Montero, nos daremos cuenta de que es un experimentado guionista de series de televisión como “El tiempo entre costuras” o “Física o química”.

El hecho de que Carlos Montero vaya a triunfar con “El desorden que dejas” es algo esperable. Ha tratado de traspasar su saber hacer en el ámbito del guión cinematográfico al de la novela. Además, la historia que nos presenta recuerda muy mucho a ese ambiente de la archiconocida “Física o química”, aderezada con unos toques de thriller de película de sobremesa de fin de semana. El problema mayor es que de una novela galardonada con el Premio Primavera esperamos algo más. Una novela no es una película, al igual que un guionista no es lo mismo que un escritor. “El desorden que dejas”, en pocas palabras, es una historia de muy fácil lectura y con un correcto estilo literario, pero que pasará desapercibida en cuanto pase el tiempo. Sus fallos principales son varios: los personajes son arquetipos muy poco diversificados, la trama es bastante chusca y, además, suena a antigua. No obstante, si lo que el autor y la editorial pretendían era presentar una novela para el gran público y que fuera “de usar y tirar”, sí que han logrado su objetivo.

La historia nos cuenta la vida de Raquel, profesora de literatura, y su marido que están a punto de llegar al pueblo gallego de Nováriz donde ella trabajará. Según vamos pasando las páginas, nos daremos cuenta de que la profesora a la que Raquel sustituye murió en extrañas circunstancias, dejando un rastro de pesar y de miedo en todos los habitantes del pueblo. La curiosidad de Raquel irá en aumento. Por eso, comenzará a buscar las razones de la muerte de Elvira, que es el personaje sobre el cual pivota toda la novela. A partir de ese momento, comenzará una espiral de locura en la que mucha gente se verá envuelta. Es aquí donde radica una de las flaquezas más importantes de “El desorden que dejas”. En un thriller, desde mi punto de vista, hay que medir mucho la verosimilitud de las acciones de tus personajes. En esta obra, Carlos Montero no ha sabido encauzar una trama que muere por absurda y loca. En ningún momento, me he llegado a creer las reacciones de los personajes por ser demasiado excesivas. Un buen ejemplo de lo que les estoy contando lo encontrarán en las escenas que Raquel comparte con su amiga de La Coruña que suenan impostadas por completo. Asimismo, a la hora de cerrar la trama, Montero da un giro absolutamente difícil de creer y tiene relación con el marido de Raquel. No os voy a contar mucho más para no destriparos la trama. Vosotros mismos os daréis cuenta.

“El desorden que dejas” también pretende tratar algunos temas importantes en la sociedad de nuestra época como la violencia entre los jóvenes o la situación en las aulas de nuestros institutos. Lejos de haber presentado algo cercano a la realidad, Montero ha trufado esta obra de un ambiente muy similar al de la serie “Física o química”. Los adolescentes que pueblan esta novela están tan sobreactuados como lo estaban aquellos. Además, las situaciones que viven y sus formas de reaccionar son difícilmente creíbles. Otra de las escenas más llamativas dentro del ámbito de las poco creíbles es la del secuestro de Raquel por parte del padre de uno de sus alumnos. Leedla detenidamente porque debería ir directa a los anales del despróposito narrativo en las escuelas de escritura creativa. No tiene desperdicio. Asimismo, otro de los temas que inunda la novela es la forma en la que las parejas se relacionan hoy en día. Está claro que las escenas que narra Montero están llenas de la tensión típica del thriller, pero lo que no puedo creer de ninguna de las maneras es la forma en la que reaccionan Raquel y su marido después de la desaparición y posterior muerte de su perro. Tampoco me creo la relación que mantienen Raquel y el viudo de Elvira. En fin, todos los ángulos de esta novela son un vulgar despropósito. Por último, de entre toda la profusión de temas que puebla “El desorden que dejas” sobresale el uso de las redes sociales y la falta de privacidad que tienen sus usuarios. Puedo llegar a creer que alguien hackee el móvil de Raquel para amenazarla, pero, de verdad, ¿hacía falta toda esa parrafada inútil sobre el uso de la nube?

Lo que sí es verdad es que Carlos Montero es capaz de escribir una historia de forma correcta. Quizás esa corrección lastre todo el desarrollo de la trama por el simple aburrimiento que causa. Por lo menos yo no me he visto sobresaltado por lo que nos ha contado en esta novela. Desde mi punto de vista, toda la historia de “El desorden que dejas” tiene un regusto a serial de televisión de baja calidad que tira para atrás. Por todas estas razones, quiero acabar tal y como empecé esta reseña. Los guionistas no tienen por qué ser buenos novelistas y viceversa. Para que una obra literaria perdure en nuestra mente, se necesita algo más que cuatro giros argumentales de dudosa eficacia, aderezados con un poco de sexo, violencia y redes sociales. Sin lugar a dudas, “El desorden que dejas” no es uno de los mejores premios Primavera de los últimos tiempos. Como siempre sucede en este tipo de cuestiones, me gustaría preguntar al comité de lectura del citado premio si, verdaderamente, esta era la mejor novela de todas las participantes.

De cualquier forma, para aquel que no conozca a este autor gallego, os dejo con una entrevista que concedió ya hace algunos años y en la que habla sobre muchas cuestiones interesantes sobre la literatura, la escritura o su profesión. Recordad que mi opinión es puramente subjetiva. “El desorden que dejas” no me ha gustado, incluso me ha llegado a cabrear. No dudo en que a muchas personas les pueda llegar a gustar.

 

 

Próxima reseña: “Cosas que brillan cuando están rotas” de Nuria Labari (Ed. Círculo de Tiza)

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