“Cuando éramos ángeles” de Beatriz Rodríguez

“Cuando éramos ángeles” de Beatriz Rodríguez


imagesTítulo: Cuando éramos ángeles

Autora: Beatriz Rodríguez

Editorial: Seix Barral

Sinopsis: Clara, una joven periodista, vive en un pueblo de menos de mil habitantes, donde lleva una vida tranquila. Dirige el periódico digital local, aunque aspiraba a mucho más, y no se relaciona con casi nadie, a excepción de Chabela, la dueña del hostal Las Rosas, donde come y duerme, e intenta olvidar la reciente muerte de su marido, bebiendo por las noches y saliendo a correr por las mañanas. La aparición del cadáver de Fran Borrego, uno de los dueños de las tierras que rodean el pueblo de Fuentegrande, hará que esa vida aparentemente tranquila le muestre una sociedad repleta de envidias, intrigas y tramas incompletas que provienen de un pasado que desconoce. Mientras Clara inicia una investigación sobre la muerte del cacique, entrevistando a distintos personajes que pueden estar involucrados en su asesinato, nos adentramos en un flashback, ambientado en los años noventa, que muestra la verdadera historia de cada uno de ellos, así como el descubrimiento, por parte de este grupo de adolescentes, del sexo, el amor, la ira, la amistad, la decepción y la venganza.

(Extraída de la página web de la editorial http://www.planetadelibros.com/libro-cuando-eramos-angeles/206166)

Opinión: El libro que os voy a reseñar hoy llegó hasta mí por pura intuición. Suelo confiar en los lanzamientos que prepara Dos Passos, la agencia literaria que representa a nuestra autora del día de hoy, Beatriz Rodríguez. La estupenda labor de Palmira Márquez ha permitido que los lectores de nuestro país conozcamos a escritores tan sobresalientes como Natalio Grueso, del que ya reseñé “La soledad” hace ya unos meses o José C. Vales, que me deslumbró, sin duda, con “Cabaret Biarritz“. El caso de Beatriz Rodríguez es muy parejo al de los dos autores que os acabo de nombrar, puesto que los tres tienen una carrera reconocida en el ámbito cultural y nos presentan o bien sus primeros o bien segundos trabajos literarios. No obstante, las comparaciones siempre son odiosas, puesto que la novela que os presento hoy, “Cuando éramos ángeles”, no llega a los grados de excelencia de las otras dos obras que os he mencionado. Nos encontramos ante una novela con muy buenas intenciones, pero que se queda en tierra de nadie. Es una verdadera pena porque este segundo trabajo de Beatriz Rodríguez tenía buenos mimbres.

Cuando cualquier lector comience a examinar la novela que os reseño hoy, se dará cuenta de que su portada es más bien anodina y, por el contrario, su sinopsis es realmente atractiva. En la novela se intercalan las historias de unos adolescentes de Fuentegrande, un pequeño e imaginario pueblo del sur del país, con un suceso luctuoso: la muerte de Fran Borrego, uno de los caciques del lugar. La autora se sirve de todas estas minúsculas vidas para ofrecernos una descripción cruda y realista de unos chicos que viven con intensidad la década de los noventa en un ambiente opresivo como es el de Fuentegrande. Se podría considerar a “Cuando éramos ángeles” una novela que bebe de varios géneros literarios: la novela generacional, la novela negra y la novela de intriga psicológica. Es en este punto de pincha sin remedio la autora. El libro que os reseño hoy acaba siendo un “quiero y no puedo” en el que la autora podría haber dado mucho más de sí. La historia de esos chicos se queda muy corta en las escasas doscientas cincuenta páginas que abarca la novela. Creo que Beatriz Rodríguez ha pecado por querer introducir demasiados elementos en una historia que hubiera necesitado un desarrollo más profundo en la trama.

No dudo en que la autora de “Cuando éramos ángeles” conozca el oficio y sepa escribir perfectamente. De hecho, las partes más logradas de la novela son las descripciones. Rodríguez tiene una facilidad muy interesante para presentar imágenes mediante recursos poéticos muy logrados. El problema de esta novela, como acabo de comentar, es la trama. Además de querer abarcar tres géneros muy dispares entre sí, Rodríguez ha querido presentarnos un narrador, como es el personaje de Clara, que tampoco está bien definido. Por si esto fuera poco, los flashbacks con los que se nos presenta la historia de esta novela, confunden al lector, puesto que no acabamos de sentir empatía hacia ningún personaje. Las historias de estos chicos van pasando delante de nuestros ojos, pero, debido a la superficialidad con la que la autora trata la trama, no nos llegamos a familiarizar con ninguno de ellos. Quizás si Beatriz Rodríguez hubiera dado más importancia a cualquiera de los tres géneros que ha tocado, en lugar de querer utilizar todos ellos, la novela habría ganado en profundidad. Desde mi punto de vista, el retrato generacional es la parte más potente de todo el libro.

No obstante, hay partes muy interesantes en la novela. El poder de la autora para evocar olores y sensaciones es muy curioso y nos hará retrotraernos a los lectores a esa época de los años noventa de los entornos rurales que muy pocos autores se han atrevido a novelar en nuestro país. Además, he de destacar que la novela tiene un lenguaje muy cuidado e inteligentemente seleccionado. Como ya he dicho anteriormente, la prosa y el estilo literario de Rodríguez destaca sobremanera, cuando elige un tono más poético para describir las realidades que comienzan a vivir los personajes de la novela. Dentro de esos aspectos positivos, me gustaría destacar la presencia de la comida en la novela. Durante las páginas de “Cuando éramos ángeles”, los lectores podremos estar presentes, mientras algunas de las mujeres de la novela, como Chabela, cocinan deliciosas recetas que están descritas de una manera muy vívida.

Por último, si se analizan los personajes de “Cuando éramos ángeles” se debería señalar que, pese a que Clara Ibáñez es la protagonista principal y la que lleva el peso de la acción, creo que la novela es muy coral. Hay que ser un autor muy fajado y con mucho oficio para saber plantear una novela coral sin que los lectores se sientan algo perdidos. Este es uno de los problemas de la novela. Los personajes pasan por delante de nuestras narices sin que lleguemos a profundizar mucho en sus vidas. Incluso podrían considerarse como arquetipos. Hay algo entre las páginas de “Cuando éramos ángeles” que suena a libro ya leído. La trama de la novela no nos sorprende porque es algo plana y, en ciertos momentos, aburrida. Esta sensación nos la causan unos personajes que no nos despiertan ninguna clase de sensación.

En definitiva…

“Cuando éramos ángeles” es una novela que parte de un planteamiento interesante, pero que se queda en tierra de nadie por querer abarcar demasiados géneros dentro de una misma obra. Por un lado, el estilo literario de la autora es muy intermitente: a ratos es preciosista y a ratos es plano y bastante romo. Además, la trama de la novela tiene problemas de construcción bastante graves con flashbacks que confunden al lector bastante según va leyendo la obra.

Ahora les toca a ustedes decidir, lectores. “Cuando éramos ángeles” les gustará a aquellas personas que hayan vivido la década de los noventa y les guste recordar cómo éramos los adolescentes de pequeños pueblos en aquel período. Espero, no obstante, que la autora siga publicando más novelas para poder conformarme una idea más nítida y acertada sobre su carrera literaria.

Como resumen y para aquel que quiera conocer algo más sobre el proceso de creación de “Cuando éramos ángeles”, os dejo el link con la entrevista que le hicieron a Beatriz Rodríguez en el programa de RTVE, “Página 2”. En ella podremos conocer, varios aspectos muy interesantes sobre la novela que os he reseñado hoy.

Próxima reseña: “Los pecados de verano” de Daniel Blanco (Ediciones B)

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