“Cosas que brillan cuando están rotas” de Nuria Labari

“Cosas que brillan cuando están rotas” de Nuria Labari


Nuria_Labari-PTítulo: Cosas que brillan cuando están rotas

Autor: Nuria Labari

Editorial: Círculo de Tiza

Sinopsis: El 11 de marzo de 2004 Madrid sufrió el peor ataque terrorista de su historia. Diez minutos después de que las bombas explotaran, sonó mi móvil. Entonces yo trabajaba como periodista. Las dos semanas siguientes las pasé en la calle, en los hospitales, en la morgue.
“A la vez que volaban los trenes, mi vida, todo lo que quería y en lo que creía estallaba con ellos: ese día mi marido partía rumbo a Berlín llevándose con él a nuestra hija de 17 años y avisándome de sus intenciones por un mail.
En aquellos días intensos no tuve la impresión de estar viviendo un atentado sino una guerra.
Mientras iba digiriendo los acontecimientos yo me repetía la misma estupidez: lo tengo todo, y declinaba: lo tiene todo. Y también: lo tenemos todo. Pero, se puede tener todo y tener también una vida que no es suficiente.”
“Cosas que brillan cuando están rotas” es una crónica novelada que busca entender el origen del mal, aquello que ocurre cuando nadie conoce la verdad, pero todo el mundo se siente dueño de ella. Indaga en los orígenes de la pérdida, en un entorno en el que todo está mezclado en sistemas complejos, donde algunos sienten que todo está roto en sus vidas y en su mundo y no pueden hacer nada para restaurarlo. Nada, salvo tal vez intentar no dejarse vencer por el horror con pequeños gestos, con la valentía de no rendirse.
Toda la información que aparece en esta novela es real. Y sin embargo se trata de un estricto ejercicio de ficción.

(Sinopsis extraída de la página web de la editorial http://circulodetiza.es/autores-2/nurialabari/)

Opinión: Cuando llega la Feria del Libro de Madrid, suelo darle la oportunidad a varios autores noveles. Es una costumbre que sigo desde hace muchos años y que me ha traído sorpresas agradables y otras que no lo son tanto. En uno de mis múltiples paseos por el Retiro durante esta edición, reparé en esta novela por su bello título. No puedo explicar la razón, pero los títulos largos suelen llamar mi atención. Además, la autora, Nuria Labari, que se encontraba firmando ejemplares de la novela, me convenció sin remedio. Hay que ser muy valiente para presentar una novela situada en el transfondo de los atentados de Atocha del 11M. Comienza a pasar ya el tiempo suficiente para que los españoles reflexionen sobre lo acontecido y la ficción puede ser una válvula de escape perfecta para ese proceso. Por estas razones, me adentré con muchas ganas en la lectura de “Cosas que brillan que no están rotas”. Tenía todos los elementos para ser un artefacto narrativo de primera, pero, una vez terminada, he de decir que, lamentablemente, me ha parecido una novela inverosímil, mal planteadas y que necesita una corrección ortotipográfica urgente.

“Cosas que brillan cuando están rotas” narra tres historias diferentes que se irán conociendo en planos entrelazados. En primer lugar, tenemos la historia de un matrimonio que está a punto de romperse. A lo largo de toda la novela, veremos cómo se comunican a través de mensajes de correo electrónico en los que tratan de sincerarse sobre sus sentimientos y sobre cómo superar ese bache que están sufriendo. Asimismo, ambos personajes forman parte de los otros dos hilos argumentales. La protagonista femenina es periodista y es enviada por su periódico para informar sobre los salvajes atentados del 11M. A partir de lo que va descubriendo, esa voz femenina trata de ir recomponiendo los fragmentos de su vida que se van rompiendo en un entorno muy poco dado a la esperanza. Por último, el protagonista masculino es la parte más importante de la tercera parte de esta novela. En ella veremos cómo días antes del 11M se va de viaje con su hija a Alemania. Durante el trayecto del viaje, va descubriendo que su hija está convirtiéndose en un ser desconocido para él.

Labari ha partido de una idea muy arriesgada y no sólo por la cuestión temática. Enlazar esos tres planos narrativos y ser capaz de insuflarles vida ha sido una tarea, sin duda, titánica. Me temo, no obstante, que la autora no ha logrado compensar una novela que flaquea en muchas vertientes. Por un lado, los personajes están correctamente dibujados, pero, quizás por ese motivo, nos matan de aburrimiento. No tienen ideas propias que nos sorprendan, intuimos sus reacciones y nunca seremos capaces de empatizar con ellos. Tanto el padre, como la madre, como la hija forman parte de la categoría de arquetipos. El primero es el típico padre preocupado por las finanzas de la familia que huye de los problemas porque no quiere afrontarlos. La segunda es la típica madre trabajadora que tiene que enfrentarse a una vida familiar que no es la que esperaba. Por último, la hija es la típica adolescente malencarada y rebelde que trata de entender el mundo que le rodea. Y esto es todo lo que ofrece “Cosas que brillan cuando están rotas”. No hay ni un atisbo de novedad. Todo nos suena a viejo y ya conocido.

Asimismo, la inverosimilitud de algunas acciones hacen que la trama de la novela se resienta. También cabe destacar que la superposición de los tres planos narrativos imposibilita un correcto desarrollo de estas tres subtramas. El lector cuando acaba la novela tiene tal lío en la cabeza que le será imposible reflexionar sobre las tres historias que se nos han presentado. No existe tampoco una lógica cerrada sobre la manera en la que van intercalándose estas tres historias que os comento. De esta forma, la autora imposibilita que el lector se familiarice ni coja simpatías u odios con cualquiera de los personajes. Bien es cierto que la historia más potente es la de la periodista que narra el 11M. Sin duda, os recomiendo el fragmento en el que se entrevista a la madre de uno de los sospechosos de los atentados. Es un fragmento lleno de emoción en estado puro. Por este motivo, si alguien tuviera que destacar algo sobre este libro es el tema del 11M y la forma en la que está tratado. El estilo de Labari es conciso, directo y de muy fácil lectura. A pesar de esto, aún no le he cogido el truco al significado de la metáfora de las cosas que brillan cuando están rotas. Es una imagen un tanto compleja que lastra todo el libro.

De cualquier forma, perdonadme pero no quiero terminar esta reseña sin darle un fuerte tirón de orejas a la editorial. Esta novela hubiera ganado muchos enteros con una simple corrección ortotipográfica. Hay un montón de anglicismos mal escritos, hay fragmentos con multitud de erratas y fallos graves en la maquetación del libro. Bien es cierto que el fallo principal de “Cosas que brillan cuando están rotas” está en su planteamiento. Labari es una escritora decente, pero todavía no tiene las tablas suficientes para afrontar una novela del calado de la que pretendía hacer. Si a todo esto le sumas los errores de la editorial en la edición y en la maquetación, tendremos una experiencia bastante catastrófica para el lector. En conclusión, a Nuria Labari le ha venido muy grande este segundo libro suyo. Las tres historias que nos cuenta están muy descompensadas y a los personajes les falta vida y verdad.

Antes de despedirme, os dejo un enlace con una entrevista muy breve a Nuria Labari. A pesar de que “Cosas que brillan cuando están rotas” no me haya convencido creo que conviene que la conozcáis. Es una nueva voz en la narrativa de nuestro país a la cuál debemos prestar atención.

 

Próxima reseña: “La edad de la ira” de Fernando J. López (Ed. Espasa)

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