“Cinco esquinas” de Mario Vargas Llosa

“Cinco esquinas” de Mario Vargas Llosa


maxresdefaultTítulo: Cinco esquinas

Autor: Mario Vargas Llosa

Editorial: Alfaguara

Sinopsis: «Él había pensado que, después de todo, un periodista puede ser a veces útil. “Y también peligroso”, concluyó. Tuvo el presentimiento de que nada bueno saldría de esta visita.»

«La idea de esta novela comenzó con una imagen de dos señoras amigas que de pronto una noche, de una manera impensada para ambas, viven una situación erótica. Luego se fue convirtiendo en una historia policial, casi un thriller, y el thriller se fue transformando en una especie de mural de la sociedad peruana en los últimos meses o semanas de la dictadura de Fujimori y Montesinos. Me gustó la idea de que la historia se llamase Cinco esquinas como un barrio que, de alguna manera, es emblemático de Lima, de Perú y también de la época en la que está situada la historia.

»Si hay un tema que permea, que impregna toda la historia, es el periodismo, el periodismo amarillo. La dictadura de Fujimori utilizó el periodismo amarillo, el periodismo de escándalo, como un arma política para desprestigiar y aniquilar moralmente a todos sus adversarios. Al mismo tiempo, también está la otra cara, cómo el periodismo, que puede ser algo vil y sucio, puede convertirse de pronto en un instrumento de liberación, de defensa moral y cívica de una sociedad. Esas dos caras del periodismo son uno de los temas centrales de Cinco Esquinas

(Extraída de la página web de la editorial http://www.megustaleer.com/libro/cinco-esquinas/ES0144578)

Opinión: Siempre suelo leer los trabajos de Mario Vargas Llosa con gran interés. No creo que les descubra algo novedoso si les digo que el escritor peruano es un maestro de la narrativa actual. Sus novelas son perfectos artefactos narrativos que destilan inteligencia, lenguaje exquisito y una fuerte carga política. Fíjense que Vargas Llosa fue capaz de hacer el más difícil todavía cuando publicó su archiconocida “La fiesta del Chivo”. Nos regaló, en pleno comienzo del siglo XXI, una maravilla que nada tenía que envidiar a otras novelas de dictadores tan reconocidas como “El señor Presidente” del guatemalteco Miguel Ángel Asturias o “Yo, el Supremo” del paraguayo Augusto Roa Bastos. No obstante, el premio nobel peruano es capaz de enterrar su propia buena imagen con sus novelas posteriores. Es capaz de lo mejor y lo peor al mismo tiempo. Me explico.Desde mi punto de vista, el problema de las últimas obras de Mario Vargas Llosa es su irregularidad. No es riguroso que, después de publicar la excelente “La fiesta del Chivo” o la aceptable “El paraíso en la otra esquina”, su carrera literaria haya ido cuesta abajo y sin frenos con novelas tan insustanciales como “El sueño del celta”, “Los cuadernos de don Rigoberto” o esta novelas que les reseñamos hoy, “Cinco esquinas”. Y califico a sus últimas obras con el adjetivo insustancial porque los lectores de Vargas Llosa esperamos siempre algo que vaya más allá.

Les confieso que, cuando terminé de leer “Cinco esquinas”, lo primero en lo que pensé fue en la pérdida de credibilidad que le iba a suponer al escritor peruano. No obstante, la trama de la novela, en un principio, pintaba bien. Es evidente que si Mario Vargas Llosa activaba su vena de denuncia social, “Cinco esquinas” podría haberse convertido en un referente crítico contra esa plaga que nos asola en nuestros días, el periodismo amarillista y el poder de los medios de comunicación a la hora de manipular la información. No obstante, esta novela nos defraudará pronto. “Cinco esquinas” es una especie de thriller manido con unos personajes acartonados que desentona muchísimo si lo comparamos con el resto de novelas de Vargas Llosa. Además, por si esto fuera poco, el novelista peruano ha intentado resultar subversivo introduciendo una relación sentimental entre dos mujeres en la trama, pero lo hace de una manera tan pedestre y chusca que da reparo, en ocasiones, recordar que estamos leyendo una obra de un premio Nobel de literatura.

“Cinco esquinas” entremezcla tres líneas narrativas muy bien diferenciadas. La primera de ellas trata sobre un millonario al que hacen chantaje con unas fotos supuestamente comprometedoras y sobre su esposa, que mantiene una relación sentimental y, por ende, sexual con su mejor amiga. La segunda habla sobre el director de una revista de prensa amarilla, que trata sobre escándalos de famosos y demás aspectos morbosos, y que trabaja al dictado del régimen de Fujimori. Por último, Vargas Llosa nos presenta otra trama que habla sobre un viejo recitador de poemas que acaba inmerso en ese mundo de la farándula. Bien es cierto que las tres tramas están correctamente trabajadas y mantienen el interés del lector. Las tres tramas son, esencialmente, sociales y políticas. Vargas Llosa trata de realizar una crítica sobre el momento que vive Perú, pero su objetivo se queda a mitad de camino. No es que nos encontremos con una novela que sea la mar de original, pero se deja leer. El problema es que esperábamos mucho más de Mario Vargas Llosa, después de haber escrito obras cumbres de la literatura en español. Además, la obra rezuma un conservadurismo bastante recalcitrante. De cualquier forma, Vargas Llosa es un narrador muy inteligente. Sabe cuál es su público y conoce que si presenta una novela sobre personajes de clase alta, adornada con un tema muy actual y añade unas gotitas de sexo lésbico, el éxito de “Cinco esquinas” está más que asegurado.

El lenguaje que utiliza Vargas Llosa es plano y engañoso. Se nota mucho que el autor ha escrito esta novela en un muy corto espacio de tiempo. El problema es que, para cualquier lector avezado, es muy fácil comprobar que Vargas Llosa nos ha presentado una nouvelle estirada hasta la extenuación. Todos conocemos que el nobel peruano mantiene, en estos días, una relación tormentosa con la prensa amarillista, pero de convertir una obsesión personal a escribir una supuesta novela de denuncia hay un trecho enorme, y Vargas Llosa no ha sido capaz de solventarlo. Esa falta de profundidad en el lenguaje utilizado también trae como consecuencia que los personajes aburran a los lectores. No tendremos ni el más mínimo sentimiento de empatía hacia ellos, puesto que Vargas Llosa ya se encarga de presentar ese mundo de la clase alta peruana en una realidad muy alejada a la nuestra. De cualquier forma, también me gustaría reconocer que el sentido del ritmo en “Cinco esquinas” es innegable y el fraseo es más que aceptable.

La verdad es que he dudado mucho en hacer esta reseña. Comprendan que, para mí, es complejo aceptar que la carrera literaria de uno de mis escritores favoritos ha entrado en declive. Aprendí a amar la narrativa con las primeras novelas de Mario Vargas Llosa y comencé a escribir tratando de seguir sus pasos. “Cinco esquinas” es una obra menor dentro de las novelas de Vargas Llosa. Lo que es más grave es que trata de vender algo que no es real. Su trama es realmente impostada y se nota que el autor no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo en presentarnos una novela que merezca la pena. Sus seguidores esperábamos mucho más, la verdad.

Antes de despedirme por hoy, para aquellos que quieran conocer más detalles sobre esta novela y su proceso de creación, os dejo un vídeo de la presentación en la que el propio Mario Vargas Llosa nos da mucha información valiosa. Siempre es un placer escuchar al escritor peruano, a pesar de la peligrosa deriva que están tomando sus últimas novelas. Os recomiendo que lo echéis un vistazo.

 

Próxima reseña: “Todo mortal” de Ana Belén Rodríguez Patiño (Editorial Playa de Ákaba)

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